Las explotaciones de cereales de Castilla y León tendrán pérdidas de más de cincuenta millones de euros en la presente campaña, en la que se estima que la cosecha será 190.000 hectáreas inferior a la media de los últimos diez años debido a factores como las lluvias, las heladas y el calor de junio.
Así lo ha asegurado el viernes en rueda de prensa el presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores de Castilla y León (ASAJA), Donaciano Dujo, quien ha precisado que a día de hoy se ha recogido aproximadamente el sesenta por ciento del cereal.
En total, han sido 1,9 millones de hectáreas las que se han cultivado en la presente campaña de trigo blanco y duro, cebada, avena, centeno y el cereal sintético denominado triticale; de las que los agricultores esperan recoger casi 5,1 millones de toneladas.
El conjunto de los ingresos ascenderá, según los cálculos de ASAJA, a casi 639 millones de euros, mientras que los gastos se cifrarán en más de 689,5, algo que Dujo ha calificado como un ejemplo de que los agricultores están trabajando y se están "arruinando" en beneficio de intermediarios, distribuidores y multinacionales, y con el consentimiento de las diferentes Administraciones.
El coste de cultivar una hectárea de cereal de invierno, excluyendo los gastos de agua de riego y renta a los propietarios del terreno, asciende a 362 euros, de los que 160 se invierten en las labores del campo y 202 en las materias primas necesarias para la misma.
Dujo se ha quejado de que los agricultores castellanos y leoneses sigan cobrando la misma cuantía de la Política Agrícola Comunitaria (PAC) que cuando entró España en la Unión Europea en 1986, es decir, 312,8 millones de euros.
El presidente autonómico de ASAJA ha explicado que, en estos veinticuatro años las explotaciones han perdido rentabilidad, pues el precio que se paga a los productores por una tonelada de cebada ha disminuido un 16,3 por ciento, mientras que el que obtienen por la misma cantidad de trigo lo ha hecho un 24,4 por ciento.
A la vez, durante este periodo de tiempo el precio kilogramo del pan que compra el consumidor se ha incrementado 2,6 veces, mientras que también lo han hecho algunos de los productos que utilizan agricultores y ganaderos, como el gasóleo (2,5 veces), el pienso compuesto para vacas de leche (21,8 por ciento), el nitrato (12,2) o los abonos (el 23,4 y el 39,1, por ejemplo).
Para Dujo, esta mala situación que atraviesan los trabajadores del campo de la Comunidad es la verdadera razón de su despoblamiento, de su envejecimiento y de la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos.
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