El sector viverístico de plantas atraviesa una de sus mayores crisis debido principalmente a la crisis mundial existente y a los bajos precios de mercado que han llevado a una reducción de las inversiones por parte de los agricultores. Durante el periodo 2000-2006 los viveros experimentaron una expansión gracias al incremento de sus ventas. Sin embargo, en estas dos últimas campañas algunos viveros (más del 25% en el caso de los cítricos) se han visto abocados al fracaso llegando incluso a cerrar.
El mercado actual de los viveros se puede considerar como un mercado en crisis. Independientemente de los bajos precios, existe un exceso de oferta y una disminución de la demanda de las variedades existentes. Esto ha llevado a una reconversión del sector que busca variedades nuevas protegidas, permitiéndose la realización de contratos exclusivos entre el obtentor y el viverista.
Sin embargo, a la hora de disponer de una variedad protegida existen unos trámites de certificación y autentificación que ralentizan el proceso. El tiempo transcurrido desde la obtención de una variedad hasta que está disponible en el mercado puede tardar de cinco a siete años. Su duración depende de los ensayos realizados para obtener el material y de la evaluación de su comportamiento agronómico en campo. Una vez garantizada la autenticidad de la variedad ésta se distribuye a los viveros para su propagación.
La evolución de los sectores de cítricos, frutales y olivo ha sido distinta a lo largo de la historia del cultivo.
Viveros de cítricos, en reconversión varietal
La venta de plantones que en los últimos años ha experimentado un incremento progresivo, ha ido en las últimas campañas en constante descenso. Como ejemplo, podemos destacar que las ventas entre los años 2000-2006 en la Comunidad Valenciana fueron de 4,81 millones de plantas frente a los 1,93 millones de plantas vendidas en la campaña 2008-2009 (fuente: AVA-Asaja).
Una de las causas principales de este descenso en las ventas es la bajada de rentabilidad del cultivo en los últimos años y el cambio al pago único para la industria del cítrico. Además, el descenso en el precio de la tierra de labor (fuente: MARM) ha hecho que otros sectores no pertenecientes a la agricultura hayan dejado de utilizar el sector como una fuente de inversión.
La mayoría de los viveros de cítricos se localizan en Tarragona, la Comunidad Valenciana y en determinadas provincias de Andalucía (especialmente en Sevilla). Sin embargo, en estos últimos años ha proliferado la existencia de viveros clandestinos que no garantizan la sanidad de la planta. Uno de los puntos clave de la sanidad del plantón del cítrico es la detección del virus de la tristeza (Citrus tristeza virus). La certificación de todas las plantas de vivero se inició durante los años 50-60 debido a la aparición de dicho virus en la Comunidad Valenciana que causó la muerte de más de 40 millones de árboles. Se establecieron unas normas de producción para las empresas productoras dictadas por organismos públicos. Actualmente, el 99% de las plantas de vivero de cítricos están certificadas.
Viveros de frutales, un sector especializado
El sector viverístico del frutal abarca un mercado muy amplio, ya que existe un volumen grande de variedades y patrones. En este apartado se hará referencia exclusivamente a algunas de las especies más comunes de frutales de hueso (melocotón, albaricoque y ciruela) y frutales de pepita (manzana y pera).
Los viveros de este sector, a diferencia de otros, suelen especializarse en multiplicar un determinado tipo de producto. El mercado del frutal abarca tal cantidad de especies distribuidas a lo largo de la geografía española (el ciruelo tiene más de 34 variedades distintas) que dificulta la multiplicación de todas las especies (figura 1 y cuadro I).
La especialización de dichos viveros se debe principalmente a los siguientes factores:
- La planta certificada sigue unas normas y protocolos descritos en el Reglamento General Técnico de Control y Certificación de Semillas y Plantas de Vivero y controlado por la Administración pública correspondiente. Se garantiza que la planta certificada está libre de virus (especialmente el virus de la sharka, Plum pox virus) y tiene garantías de estabilidad varietal.
- La especialización del sector ha llevado a la obtención de variedades con royalties que provienen de obtentores privados. Estos obtentores protegen sus variedades cediendo su multiplicación sólo a determinados viveros y para un número determinado de plantas. De esta manera se aseguran la protección de sus variedades y que no exista un uso ilegal de las mismas.
La obtención de una gran cantidad de variedades de frutales de hueso y pepita ha generado una amplia oferta que muchas veces lleva al agricultor a generarle dudas a la hora de elegir cuál de ellas establecer en su finca, ya que la mayoría de estas variedades no están suficientemente desarrolladas a nivel de campo, teniendo que correr el riesgo de una mala adaptación de las mismas. Por otro lado, dicho riesgo puede permitir al agricultor obtener beneficios superiores durante unos años.
Aún así, y al igual que en todo el sector viverístico, se ha producido una bajada en la venta de planta debido a la baja rentabilidad de los cultivos en campo y al alto coste del mantenimiento del cultivo.
Viveros de olivo, un sector en constante evolución
El sector más extendido por el número de hectáreas plantadas a nivel nacional es el olivar. En los últimos años ha sido un mercado en pleno auge a nivel de vivero debido principalmente a los siguientes factores:
- Las plantas se pueden cultivar en secano ampliando las posibilidades de mercado.
- Los costes de cultivo son menores debido a la posibilidad de la recolección mecánica.
- El cultivo superintensivo con una mayor densidad de planta por hectárea ha aumentado las ventas de los viveros.
Sin embargo, al igual que la mayoría de los sectores agrícolas, la olivicultura ha sufrido un retroceso a nivel viverístico. Las ventas de plantones han disminuido debido a la bajada de rentabilidad del cultivo. La principal causa de este descenso en la rentabilidad es la grave crisis que atraviesa el sector originada por una bajada de precios en origen, con un descenso superior al 30% a lo largo de 2008. Esto sitúa a las explotaciones olivareras por debajo del umbral de rentabilidad (fuente COAG).
Por otro lado, la falta de certificación en muchos de los viveros ha llevado a cierta desconfianza por parte del agricultor, ya que determinados viveros no ofrecen plantas garantizadas libres de los principales patógenos, identificación varietal y calidad exterior.
Uno de los mayores problemas que puede presentar una planta de vivero no certificada de olivo es la aparición de la enfermedad llamada verticiliosis producida por el hongo patógeno Verticillium dahliae. Esta enfermedad provoca la muerte de los plantones a corto o medio plazo. Sin embargo, a diferencia de los frutales y los cítricos, las plantas de olivo suelen estar libres de virus por lo que supone un menor riesgo a la hora de multiplicarlas.
Futuro del sector, soluciones a medio plazo
El futuro del sector viverístico está abocado a encontrar nuevas variedades que cubran nichos de mercado para la venta de la cosecha y presenten mejores cualidades organolépticas y saludables, haciéndolas más competitivas en un mercado cada vez más exigente. Para ello, el sector privado con el apoyo de los distintos centros de investigación y organismos públicos han establecido diversos programas de mejora vegetal.
El sector del cítrico ha sufrido un cambio en los últimos años, orientándose la venta de plantas hacia variedades protegidas. Esta estrategia conseguirá limitar la producción y por tanto conseguir una mayor rentabilidad. Debido a la incorporación de distintos programas de mejora llevados a cabo por Organismos Oficiales, como el Plan de Obtención y Evaluación de Variedades y Patrones del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y a proyectos como Citruseq (www.citruseq.es) que pretende desarrollar herramientas genómicas y biotecnológicas para facilitar la generación y selección de nuevas líneas y variedades de cítricos, el mercado va a experimentar un sustancial cambio a positivo. Se abren las puertas para ampliar el calendario de recolección de fruta tanto de manera precoz como tardía, así como la posible elección de nuevos patrones tolerantes o resistentes a distintos estreses bióticos y abióticos, distintos del tan extendido Carrizo.
El sector del frutal tiene una gran madurez comercial debido a que existe en el mercado un amplio número de nuevas variedades que en su mayoría (casi el 99%) están protegidas y certificadas. Una de las grandes ventajas para los viveros de tener en exclusividad dichas variedades, es la posibilidad de vender y suministrar plantas según demanda, evitando los stocks de plantas no vendidas.
Uno de los principales problemas para el viverista de frutales es el proceso de registro y certificación de una variedad, ya que ante el gran número de variedades, el sector encuentra que dicho proceso no es lo suficientemente dinámico a la hora de tener la variedad en el mercado. En este sentido se está trabajando de manera conjunta entre los distintos organismos oficiales: Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), obtentores, técnicos especialistas de la Administración pública y asociaciones de viveristas, con el fin de agilizar el proceso y que el agricultor tenga acceso a las variedades de los distintos obtentores en el menor tiempo posible.
En el cultivo del olivo, a pesar de que en España existen más de 390 variedades como Abadejo, Beniaya, Chapidorada, Gileta, etc., los viveros han basado sus ventas en un número reducido de variedades, como Arbequina, Hojiblanca, Manzanilla y Picual.
Actualmente el sector del olivo está prestando una atención especial a la mejora varietal para diversificar las variedades olivareras existentes con el apoyo de la Administración pública. Los objetivos básicos para la obtención de nuevas variedades son:
precocidad de entrada en producción, alta productividad y elevado rendimiento graso y calidad de los aceites. Otro de los puntos que se está teniendo en cuenta es el estudio de la genómica del olivo dentro de programas de mejora de variedades encaminados a acortar el tiempo en su salida al mercado (fuente IFAPA).
Así mismo, el sector olivarero está apostando por la obtención de plantas certificadas que garanticen al agricultor la compra de plantones libres de virus, plagas y enfermedades, estabilidad varietal y calidad exterior. Para ello, algunas Administraciones están realizando un reservorio de plantas madre permanentes con todas las variedades de olivo registradas oficialmente en España y que se pondrá a disposición de los viveros que quieran certificar sus plantas (fuente IFAPA).
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